En un contexto marcado por la subida de los combustibles derivada de los conflictos en Oriente Próximo, la presión de los acuerdos comerciales como Mercosur y la creciente falta de relevo generacional, el campo alicantino atraviesa uno de sus momentos más delicados. Mari Carmen Jiménez habla en el programa Liderazgo Económico de 12TV con José Vicente Andreu, presidente de ASAJA Alicante, para analizar los principales retos del sector.
Pregunta. ¿Cuál es el principal reto del sector agrario en estos momentos?
Respuesta. Sin duda, el relevo generacional. Hoy por hoy, incorporarse al campo es casi un salto al vacío. Y no solo ocurre en el sector agrario, pero en el primario es especialmente grave. No hay jóvenes que quieran dedicarse a esta actividad, y eso tiene mucho que ver con la falta de rentabilidad y de estabilidad.
P. ¿Por qué los jóvenes no ven atractivo el campo?
R. Principalmente por la incertidumbre. Es un sector expuesto a múltiples factores, como el clima, y además tiene una rentabilidad muy ajustada. Los agricultores no podemos fijar el precio de nuestros productos, somos el último eslabón de la cadena alimentaria. A esto se suman los costes, como los energéticos, que se han disparado recientemente. Muchas veces haces bien tu trabajo, consigues una buena cosecha, pero el resultado económico es nulo o incluso negativo. Eso, para un joven, es muy difícil de asumir.

P. ¿Qué medidas serían necesarias para revertir esta situación?
R. Es fundamental aportar seguridad y certezas. Que quien trabaje en el campo sepa que su esfuerzo tendrá una recompensa económica. También hay que facilitar el acceso a mano de obra. Hoy en día, encontrar trabajadores es un problema en todos los sectores, pero en el agrario es prácticamente imposible.
El relevo generacional es casi un salto al vacío
P. Ha mencionado la mano de obra. ¿Qué papel juega la inmigración en este contexto?
R. Es clave. Si no fuera por la inmigración, no podríamos garantizar la producción agrícola. Todo lo que llega a nuestras mesas ha pasado por las manos de trabajadores inmigrantes. Por eso, los procesos de regularización son fundamentales. Junto al agua, la disponibilidad de mano de obra es el principal factor limitante. Muchas veces no se cultiva más simplemente porque no hay certeza de poder recoger la cosecha.
P. ¿Cómo afecta esta situación a la competitividad del campo alicantino?
R. Nos afecta enormemente. La mano de obra es el principal coste que tenemos y, además, tenemos que competir con países donde esos costes son mucho más bajos. Pero el problema no es solo ese: también competimos con productos que no cumplen las mismas normativas fitosanitarias o medioambientales que se nos exigen aquí.

P. ¿Qué reclama el sector ante esta competencia internacional?
R. No pedimos una agricultura protegida, pero sí igualdad de condiciones. Si aquí no podemos utilizar ciertos productos por motivos de salud o medioambientales, esos mismos criterios deberían exigirse a los productos que se importan. No tiene sentido que compitamos en desigualdad y que, al final, el consumidor acabe comprando productos que no cumplen los mismos estándares.
No tiene sentido que compitamos en desigualdad y que el consumidor acabe comprando productos que no cumplen los estándares
P. En este contexto, ¿qué papel debería jugar Europa?
R. Europa tiene que asumir un papel más firme. Es necesario revisar algunas políticas y acuerdos comerciales. Competir es positivo, pero siempre en igualdad de condiciones. El agricultor quiere competir, encontrar su nicho de mercado y trabajar, pero con las mismas reglas del juego.
P. ¿Qué futuro le espera al campo si no se corrigen estos desequilibrios?
R. Si no se actúa, la producción local irá disminuyendo y aumentará nuestra dependencia de terceros países. Eso implica una alimentación más cara y también más insegura. Estamos en un momento clave: o se toman medidas o el sector agrario tendrá serias dificultades para subsistir.
La entrevista concluye con un mensaje claro: el campo alicantino necesita soluciones urgentes para garantizar su viabilidad y asegurar el abastecimiento alimentario en el futuro.
