La aprobación de los presupuestos municipales de 2023 tendrá que esperar, y puede que no se produzca antes de las próximas elecciones municipales de mayo. Los grupos de la oposición utilizan la presión preelectoral para negar el respaldo a las cuentas, mientras el alcalde juega sus cartas con premura para buscar un acuerdo, a todas luces infructuoso.
Luis Barcala acepta la11 enmiendas del PSOE y 10 de Compromís para desatascar las negociaciones, y pide respaldo para estas cuentas por la gran importancia que tienen para el desarrollo de la ciudad.
El alcalde Luis Barcala acepta las 11 enmiendas del PSOE y 10 de Compromís para desatascar las negociaciones, y pide respaldo para estas cuentas por la gran importancia que tienen para el desarrollo de la ciudad
La candidata del PSOE ya dejó claro en declaraciones a 12TV que la concidión irrenunciable es la derogación de la Ordenanza de Convivencia Cívica
Compromís va más allá con el envite al alcalde, le pide que cese a la concejala de Educación y Acción Social Julia Llopis, centro de los ataques de la coalición nacionalista valenciana durante toda la legislatura.
Barcala no contempla en su ofrecimiento ni a Vox ni a Podemos, a quienes debe considerar inaccesibles en la negociación.
Si los presupuestos de este año no se aprueban habrá nuevos retrasos en la licitación de importantes proyectos y habrá que esperar a que se conforme el nuevo gobierno tras las elecciones para empezar a desarrollar políticas locales de trascendencia, lo que podría llevarnos a septiembre u octubre como pronto.
