Hermanos Casamayor
“Nuestro padre nos enseñó a no tener miedo a equivocarnos”

Fundada en 1969, Inmobiliaria Casamayor es hoy una de las firmas más veteranas y reconocidas del sector inmobiliario en Alicante. Medio siglo después, la empresa continúa siendo un referente en profesionalidad y confianza, ahora bajo la dirección de Pedro y Cristina Casamayor, segunda generación de una saga que ha sabido mantener la esencia familiar mientras se adapta a los nuevos tiempos.

Conversamos con ellos en el programa Liderazgo Económico de 12TV sobre los valores que les inspiran, los retos de la empresa familiar y la evolución de un sector en constante transformación.

Pregunta Mari Carmen Jiménez: ¿Cómo nació Inmobiliaria Casamayor y qué valores impulsaron a vuestro padre a fundarla?

Pedro Casamayor: Todo comenzó en 1969. Nuestro padre era un joven de veintipocos años con muchísima ilusión por comerse el mundo. Su primer negocio no fue la inmobiliaria, sino una gestoría administrativa. Pero pronto se dio cuenta de que no era feliz dedicándose a matricular tractores o hacer rentas, como se hacía entonces.
Nos contaba siempre que necesitaba algo que le apasionara, y fue entonces cuando decidió crear la inmobiliaria. Ahí sí que se encontró en su salsa. Para él, no se trataba de ganar más dinero, sino de ser feliz haciendo lo que le gustaba.

Mari Carmen: Eso refleja el espíritu del verdadero empresario.

Pedro: Sí, y además fue algo que siempre nos inculcó: que buscáramos nuestro propio camino y fuéramos felices, con o sin la empresa familiar.

“Crecí viendo el espíritu emprendedor de mi padre”

Pregunta: Cristina ¿Cómo fue tu proceso.

Cristina: Desde pequeña viví el espíritu emprendedor de mi padre, y creo que eso lo llevo en la sangre. Siempre tuve curiosidad por la empresa, así que estudié Administración y Dirección de Empresas y tuve la oportunidad de formarme varios años en Estados Unidos.
Me incorporé a la empresa en 2003. En ese momento, la inmobiliaria era pequeña, aunque en los años 80 había sido muy potente. La crisis de los 90 la había dejado prácticamente inactiva, pero mi padre decidió mantenerla “por si alguno de sus hijos quería continuarla”.
Cuando entré, había mucho por hacer, pero también una gran ilusión por reconstruir lo que él había creado.

“La transformación ha sido natural: adaptarse o quedarse atrás”

Pregunta: Habéis vivido de cerca la transformación del sector, pasando de una inmobiliaria tradicional de los 70 a una empresa moderna y digital. ¿Cómo se afronta ese cambio?

Pedro: Creo que la transformación ha sido algo natural. La sociedad cambia, los clientes cambian y la tecnología también. Nosotros siempre hemos intentado entender esos cambios a tiempo y ser valientes para adaptarnos antes de que fuera demasiado tarde.
Muchos esperan a cambiar cuando ya no tienen remedio; nosotros preferimos adelantarnos, aunque al principio haya resistencia.

Cristina: Recuerdo que cuando entré apenas había ordenadores, y hoy somos un equipo de casi 50 personas con procesos, departamentos especializados y herramientas digitales. Ha sido un camino exigente, pero muy gratificante.

“Nos enseñó a no tener miedo a equivocarnos”

Pregunta: ¿Qué valores os transmitió vuestro padre y que hoy siguen siendo la base de Inmobiliaria Casamayor?

Cristina: La valentía, sin duda, y también la generosidad. Siempre nos decía que no tuviéramos miedo a equivocarnos, que incluso en los momentos difíciles hay oportunidades.

Pedro: Sí, él era un emprendedor nato. Montaba un negocio, lo ponía en marcha y ya pensaba en el siguiente. También tenía una enorme resiliencia. Pasó por etapas duras, pero siempre se levantaba.
Y algo muy importante: fue generoso al dejarnos tomar las riendas. Nos dijo: “Tirad vosotros, equivocaos si hace falta, pero hacedlo a vuestra manera”. Eso no todos los fundadores lo hacen.

Cristina: Y nosotros hemos añadido otros valores: la honestidad, la transparencia y la visión a largo plazo. Nuestra empresa lleva nuestro apellido, y eso nos obliga a hacer las cosas bien.

“A veces discrepamos, pero siempre ponemos la empresa por delante”

Pregunta: Vuestro padre falleció en 2012, pero se nota que sigue muy presente en vuestra forma de trabajar. Y me consta que siempre os insistió en manteneros unidos.

Pedro: Totalmente. Discrepamos, claro, pero tenemos la capacidad de dejar los egos a un lado y pensar en lo importante: la empresa. A veces cedo yo, otras Cristina, pero siempre con la mirada puesta en el proyecto común.

“Alicante vive un momento muy dinámico en el sector inmobiliario”

Pregunta: El mercado inmobiliario de Alicante vive ahora un momento de enorme dinamismo: segunda residencia, turismo residencial, inversión extranjera… Desde vuestra experiencia, ¿qué oportunidades y retos veis a corto plazo?

Pedro: La clave está en la agilidad. Los cambios tecnológicos, especialmente con la inteligencia artificial, se aceleran. Quien sepa integrar nuevas herramientas de valor añadido antes que la competencia tendrá ventaja.
Además, surgen nuevos perfiles de comprador: profesionales digitales, nómadas, creadores de contenido… Ya no compran solo para veranear, sino para vivir y trabajar aquí.

Cristina: Y Alicante es un destino privilegiado. Cada vez llegan más nacionalidades, y muchos que vienen a probar se acaban quedando. El teletrabajo ha potenciado eso muchísimo.

“El protocolo familiar fue clave para mantener la armonía”

Pregunta: Hablemos de empresa familiar. ¿Qué habéis aprendido trabajando juntos como hermanos?

Cristina: Que la organización y las reglas son esenciales. Uno de los pasos más importantes que dimos fue crear un protocolo familiar. Es fundamental hacerlo cuando todo va bien, no cuando surgen los conflictos.
En nuestro caso, también nos ayudó cuando nuestra hermana decidió tomar otro camino, y más tarde cuando incorporamos un CEO externo.

Pedro: Sí, y en nuestro caso, ese CEO es nuestro cuñado —y puedo decir que ha sido una de las mejores decisiones que hemos tomado. A veces los “cuñados” tienen mala fama, pero nosotros estamos muy orgullosos.
También recomiendo a las empresas familiares que se acerquen a asociaciones como la de Empresa Familiar, donde se aprende muchísimo.
Y, sobre todo, un consejo final: los egos, al cajón. Lo importante no es quién dirige, sino que la empresa continúe y crezca.

Mari Carmen Jiménez: Pedro, Cristina, ha sido un verdadero placer escucharos. Está claro que vuestro padre estaría muy orgulloso de cómo habéis sabido mantener viva la esencia de Inmobiliaria Casamayor y adaptarla al futuro.

Pedro y Cristina Casamayor: Muchas gracias, Mari Carmen.

Deja un comentario

Descubre más desde Economía Al Día

Suscríbete ahora para seguir leyendo y obtener acceso al archivo completo.

Seguir leyendo