¿Está usted teniendo un mal día? ¿Seguro? No sabe lo que dice. Coja el coche y dese una vuelta por el centro de Alicante. Es lo más parecido al infierno de Dante. Pierda toda esperanza, cuando entre en ese pifostio, de salir incólume. Solo a una mente malvada, una mezcla de doctor Jekyll y Drácula, del silencio de los corderos y Jack el destripador, se le puede ocurrir levantar Alicante, llenarlo de zanjas y de calles cortadas, de coches en doble fila y policía local ausente, con treinta y cinco grados y la población doblada por los turistas. Un espectáculo cochambroso digno de un mandatario calenturiento que, psicopáticamente, se carcajea mientras ve en su casa los atascos, los sudores, los cabreos infinitos, a la gente jurando en arameo… y él se mete entre pecho y espalda una Alhambra verde con los pies en la palangana y el aire acondicionado a 21 grados. Esta mente maquiavélica, para hacer sufrir al contribuyente, no es capaz de igualarla ni Pedro Sánchez pactando con Puigdemont para seguir con el culo en la Moncloa. Preferiría una celda tranquila en Foncalent, o en Villena o en Nanclares. Creo que voy a matar a alguien.
Lo han dicho bien claro: no apoyaremos a Sánchez gratis y cuando hablan de precio ya sabemos cuál es: amnistía a los del golpe y autodeterminación, además de pasta. “Hay que buscar socialistas buenos e intentar un Tamayazo”
Como dice mi amigo – no digo el nombre porque es un tío de mucho prestigio y no quiero machacarlo-, yo soy un semental. Lloro por cualquier cosa. Ahora me da pena el pobre Feijóo – noten que abjuro del Juan Carlos De Manuel y ya no le digo Feijoy-. El pobre Feijóo gana las elecciones, aguanta el tipo mientras en la explanada de Génova – territorio comanche de la derecha- aguanta que coreen el nombre de Ayuso, se pone digno hablando de los intereses de los españoles y ahora…no puede formar gobierno.
El amor de mi vida me ha dejado. Definitivamente. Me dice que se va a Cuenca – ¡Fijaos qué sitio para mirar paisajes! – y no me lleva. ¡Dios sabe dónde!
Me pilla la depresión volviendo de pasear a ‘El gato tuerto’, un novelón real y de éxito, que hay alicantinos que aún no han leído. ¡Perdónalos, Señor, porque no saben lo que hacen y lo que se pierden!
Volviendo ayer de pasear a “El gato tuerto”, arruinado porque el editor se estira, pero las giras son muy caras, me toca aguantar “la paraeta” en Chamartín. Dos horas. Me pongo en plan Madero, el poeta mejicano de “Los detectives salvajes” y me da tiempo a tener dos orgasmos en los aseos – otro esta mañana en el atasco de Alfonso el Sabio- pensando en el amor de mi vida y he metido la nota culta de Roberto Bolaño y los detectives para que no me llamen salido ni pornógrafo ni nada parecido que ahora hay más censura con el lenguaje que cuando Franco. Aguantando en Chamartín dos horas me toca al lado un chalao – lo conozco, aunque él se cree que no. De derechas, charlatán con la oreja en forma de teléfono porque no para de hablar con unos y otros creyendo que no tenemos ni puta idea ninguno de los que sufrimos su verborrea. Ha sido parlamentario, ahora no sé si repite-. Sabe de todo, lo domina todo y está enterado de todo. “Oye, que Sánchez ya ha pactado con Puigdemont y vamos a liarla montando una convocatoria con Vox…Sí, sí, seguro. Ha pactado y ya lo tienen acordado para hacerlo en mitad de las vacaciones. Como las elecciones, con todo el mundo en la playa… No tenemos nada que hacer. Solo contamos con Vox y los independentistas y los terroristas están de parte del traidor. Hay que buscar socialistas buenos e intentar un Tamayazo”.
Me voy al tigre por el orgasmo que tengo pendiente con el amor de mi vida y cuando vuelvo – no se crean que tardo dos minutos como los de la esta precoz, que no me acuerdo ahora de cómo se dice. He tardado un cuarto de hora. Cuando vuelvo sigue con la misma matraca, de Sánchez y Puigdemont, a grito pelado entre el maremágnum de Chamartín. Un desastre que demuestra que los alicantinos somos imbéciles. Ahora quieres ir a Zaragoza, por ejemplo, y vas de Alicante a Chamartín. Allí bajas del tren y coges un cercanías para irte a Atocha. Pasas frío o calor, según la estación, y en Atocha coges el otro tren. Una mente malvada más, la del tío que ideó que los trenes de Alicante había que cambiarlos a Chamartín porque Alicante está en el norte de España como todo el mundo sabe. Lo mismo que Vigo, que Santander y que Oviedo.
Me da asco oír esos pactos. Me toca los mismísimos la derecha y la ultraderecha, pero no me gusta que se desguace al Estado para aguantar un sillón. Los catalanes – esquerra, puigdemones, etc…- y los vascos -peneuveros y bildus- lo han dicho bien claro: no apoyaremos a Sánchez gratis y cuando hablan de precio ya sabemos cuál es: amnistía a los del golpe y autodeterminación, además de pasta. Exactamente lo mismo que me decían a mi Kubati, Txquierdi y unos cuantos más en el año 93. No hay nada nuevo bajo el sol. Pierden, pero conservan la capacidad de decisión.
El asco – ya van dos orgasmos y con el de hoy en el atasco tres a la salud del amor de mi vida- que me dan estas componendas que los finos llaman hacer política, hace que me sumerja en la literatura de más postín que conozco.
Cuando he dicho una mente malvada, como título del artículo, no me refería – aunque también- a Barcala, ni al concejal de tráfico, ni al de urbanismo y obras-. Hablaba de un escritor.
Delfines de plata. Editorial Al revés. No voy de coña. Aquí tenéis a la mejor novela negra que he leído en los últimos años
Félix García Hernán – tomen nota del nombre porque lo van a oír mucho de aquí en adelante- ha escrito un novelón de primerísima magnitud. Javier Elorrieta, director de cine, lo ha llevado a la gran pantalla. Félix no es policía, no es jurista, no es criminólogo. Nunca – que yo sepa y lo digo de cuando yo era espía y etarrólogo- se ha dedicado al terrorismo ni a los ensayos sobre crimen organizado. Félix ha sido hostelero, director de hoteles en su vida profesional. No obstante, es poseedor de una mente malvadamente inteligente, capaz de urdir tramas como la de “Delfines de plata”: un hotel de lujo, muchas habitaciones, muchos huéspedes y trabajadores, cuernos, lascivia, sangre, políticos, mariconeo de alto nivel – ¡ojo con la censura que a Roberto Bolaño no lo censuraron! -, yihadistas camuflados y dispuestos a liarla bien gorda. Ya tenemos el cóctel perfecto y a Félix y Elorrieta poniendo los pelos de punta, cortándonos la respiración y haciendo incluso que le diga al amor de vida, cuando me solicita, que perdone por Dios porque la novela me tiene atrapado, con el corazón en un hilo y no puedo dejar de leerla para entregarme al refocile.
Delfines de plata. Editorial Al revés -la de Gori Kerrigan-. Félix García Hernán, su autor y Javier Elorrieta el director de la película. No voy de coña. Aquí tenéis a la mejor novela negra que he leído en los últimos años y no la pongo delante de “El gato tuerto” porque ese es como un hijo y a los hijos se les quiere, aunque sean una máquina de dar por saco.
Hoy, cuando estáis leyendo este artículo, se estrena en todos los cines de España. Hay que ver la película, pero hay que leer el libro. No me deis las gracias. De nada.
